sábado, 30 de abril de 2016

¿Por qué se celebra el Día Internacional del Trabajador?


1° de mayo - Día del trabajador

Autor: Felipe Pigna.


Algunos almanaques todavía insisten: 1º de Mayo "Día del Trabajo". Pero siempre fue más justo hablar del día de los trabajadores. Todo comenzó a fines de abril de 1886, cuando un grupo de obreros anarquistas lanzó en Chicago una campaña para lograr la jornada de ocho horas, cuando se trabajaban 14 y a veces más.


No había límites para la explotación y, como lógica contrapartida, tampoco los había para la utopía de los dueños de nada, que querían dar vuelta un mundo que ya estaba patas para arriba. El 1º de mayo convocaron a una gran manifestación. Allí estaban los obreros con sus mujeres y sus hijos. Para ellos querían las ocho horas, para poder estar con su familia, para poder ver crecer a su hijos, para terminar con el oprobio de llegar con todo el cansancio en el cuerpo a sus casas, ver dormir a sus hijos y levantarse a las pocas horas para volver a la fábrica, para leer y formarse, para poder compartir la vida y los sueños con sus mujeres.

Pero sus justos reclamos fueron violentamente reprimidos por la policía y quedaron tendidos sobre el empedrado dos trabajadores muertos. Tres días después se convocó a otra marcha y esta vez la represión fue peor. En medio de la confusión alguien arrojó una bomba y murieron varios uniformados.

El agresor nunca pudo ser identificado y se sospechó que pudo tratarse de un provocador de la patronal. La mayor democracia del mundo respondió brutalmente. Se desató de inmediato la furia policial y en pocos minutos los muertos obreros se contaban por decenas. El saldo final fue de ochenta trabajadores fallecidos y doscientos heridos.

Desde el poder se lanzó la "caza del anarquista". Fueron detenidos ocho dirigentes sindicales en los que se intentó escarmentar a toda la clase trabajadora de los Estados Unidos. Se trataba de Adolph Fischer, Augusto Spies, Albert Parsons, George Engel, Louis Lingg, Michael Schwab, Samuel Fielden y Oscar Neebe. Tras un breve y parcial proceso, los cuatro primeros fueron ahorcados el 11 de noviembre de de 1887.

Poco antes de morir, George Engel, que había nacido en Alemania hacía 50 años, alcanzó a decir ante el tribunal: "¿En qué consiste mi crimen? En que he trabajado por el establecimiento de un sistema social donde sea imposible que mientras unos amontonan millones otros caen en la degradación y la miseria. Así como el agua y el aire son libres para todos, así la tierra y las invenciones de los hombres de ciencia deben ser utilizadas en beneficio de todos. Vuestras leyes están en oposición con las de la naturaleza, y mediante ellas robáis a las masas el derecho a la vida, la libertad, el bienestar". Lingg prefirió suicidarse con una bomba que él mismo había preparado en la cárcel antes de padecer la “justicia del sistema”. Michael Schwab y Samuel Fielden fueron condenados a prisión perpetua y Oscar Neebe, a 15 años de reclusión.

Miguel Schawb dijo al escuchar su condena que no reconocía en aquel tribunal ninguna autoridad y que su lucha y la de sus compañeros era de una justicia tan evidente que no había nada que demostrar y que ellos luchaban por las 8 horas de trabajo pero que: “Cuatro horas de trabajo por día serían suficientes para producir todo lo necesario para una vida confortable, con arreglo a las estadísticas. Sobraría, pues, tiempo para dedicarse a las ciencias y el arte". Porque, claro, las ciencias y el arte deben ser para todos. Siete años más tarde los detenidos fueron indultados por el gobernador del estado de Illinois.

En 1889, la Conferencia Internacional de Trabajadores, reunida en París, acordó fijar el 1º de mayo de cada año como el día de los trabajadores, una jornada que deberá ser de lucha y recuerdo de sus compañeros, de aquellos "mártires de Chicago".

Al año siguiente, los representantes del incipiente movimiento obrero argentino se reunieron en el Prado Español y decidieron conmemorar en adelante el 1º de mayo en nuestro país. Entre 1880 y 1901 se multiplicaron las sociedades de resistencias, se fundaron numerosos gremios, como el de los panaderos, aquellos que estigmatizaban a los curas y a los militares desde algo tan cotidiano y masivo como las facturas, bautizándolas con nombres como "sacramentos", "bolas de fraile", "vigilantes", "cañoncitos", "bombas de crema" y "suspiros de monja".

Floreció la prensa obrera con sus dos grandes exponentes La Vanguardia, el periódico socialista fundado en 1894 y La Protesta, la voz de los anarquistas, que comenzó a editarse en 1897, un año después que Juan Bautista Justo fundara el Partido Socialista. La idea de una central única de trabajadores se concretó en mayo de 1901 con la creación de la Federación Obrera Argentina, la FOA, que nucleaba a la mayoría de los gremios del país. En aquel año recordaba un militante obrero: "...la manifestación obrera conmemorativa del 1º de Mayo fue disuelta en Buenos Aires por la policía a sablazos, produciéndose el tumulto consiguiente".

El gobierno conservador del general Roca comenzó a preocuparse y promovió la aprobación de un proyecto de ley presentado en 1899 por el inspirado senador Miguel Cané. El 22 de noviembre de 1902, la iniciativa del autor de Juvenilia quedó convertida en la ley 4144, conocida como "de Residencia". Contrariando hasta el Preámbulo de nuestra Constitución Nacional, permitía la expulsión hacia sus países de origen de los extranjeros llamados "indeseables", es decir, militantes sindicales y sociales. 

En la mayoría de los casos, el "agitador" extranjero expulsado a su país de origen, al llegar a su destino, era condenado a muerte o a cadena perpetua, cuando se trataba de emigrados que huían de las persecuciones y eran atraídos por la promesa de libertad declamada hasta el cansancio por los sucesivos gobiernos patrios. Ante esta grave situación, el gremio de los marítimos armó una pequeña línea de barquitos a la que llamó "Flotilla Libertaria", que recorría permanentemente el Río de la Plata entre los puertos de Buenos Aires y Montevideo para rescatar a los deportados que lograban arrojarse al agua desde los barcos. La Flotilla Libertaria logró rescatar en aquellos años a centenares de militantes que se reintegraron a la lucha.

Las condiciones miserables de vida continuaron y se agravaron y, pese a la represiva ley 4144, el movimiento obrero reaccionó enérgicamente y decretó a principios de noviembre de 1902, a través de la FOA, la primera huelga general de la historia argentina.

La primera década del siglo XX estuvo marcada por la acción sindical anarquista y la acción política del socialismo. Por aquellos años las ideas brotaban como de un manantial que se expresaba en el notable crecimiento de la difusión de los periódicos anarcosindicalistas, la fundación de bibliotecas y de las "Escuelas Modernas", que refutaban los conceptos y los contenidos de la educación oficial y capitalista; las huelgas generales y las grandes movilizaciones obreras. La rebelión en el "Granero del Mundo" parecía imparable.

El acto del 1º de Mayo de 1905 se realizó frente al Teatro Colón y mientras estaban haciendo uso de la palabra los oradores, el gobierno lanzó un escuadrón de 120 policías a caballo, los famosos "cosacos", contra la multitud, mientras que un escuadrón de bomberos policiales la atacó por otro frente. Sobre la plaza Lavalle quedaron tendidos cuatro muertos y más de cincuenta heridos. Los detenidos se contaron por centenas.

Un informe policial da cuenta de la detención de un obrero anarquista al que se lo encontró "famélico, en grave estado de desnutrición". El oficial escribiente detallaba que entre las pertenencias del detenido se encontraron 100 pesos y que al ser interrogado se le preguntó por qué no había usado parte de ese dinero para alimentarse; el detenido contestó con toda su poderosa y ejemplar humildad: "esa plata es del sindicato, de mis compañeros que tienen tanto hambre como yo pero dan lo poco que tienen para la causa redentora de la humanidad, para que sus hijos vivan un mundo que merezca ser vivido".


lunes, 25 de abril de 2016

¿ES UNA FOBIA?



Desde la cátedra de Lengua y Literatura, luego de haber repasado el circuito de comunicación de Roman Jackobson. Los alumnos de 4º año "A", en grupos de 5 o 6 integrantes, han abordado alguna problemática social que los aquejaba y a partir de la misma narraron proyectos que llevarían adelante.

Para la actividad se contó con un tiempo estimado en clase, luego de la corrección por parte de la docente, se retomo nuevamente lo escrito para corregir o agregar información.

Con esta actividad lo que se intenta es ver a la COMUNICACIÓN como herramienta posible para la intervención social. Por esto, se habló de quiénes serían los emisores, receptores, y cuáles serían las herramientas que se utilizarían.

Cuatro fueron los proyectos, y esta semana se compartirá uno de ellos. Titulado "¿ES UNA FOBIA?"

Es un texto argumentativo en base a una problemática social.

¿ES UNA FOBIA?


Para comenzar a narrar de qué se trata el proyecto es necesario conceptualizar un término clave, que será parte de nuestro argumento. HOMOSEXUAL es un patrón duradero de atracción emocional, romántica y/o sexual del mismo sexo.[1]

Estas personas, han sido excluidas de la sociedad por el simple hecho de adquirir un pensamiento diferente al de los demás. Si bien es cierto que en estos últimos años existe cada vez menos la “homofobia”, es decir, la antipatía u odio hacia las personas homosexuales. Aún no son del todo aceptados como ellos quisieran ser y esta problemática no desaparece. 

Lo conveniente sería que toleremos al otro, ya que todos somos humanos y nadie merece ser excluido porque los sentimientos y la atracción hacia el sexo opuesto siempre seguirán presente en cada uno de los homosexuales. Siendo que se consideran cuestiones imposible de evitar. El homosexual más allá de lo que siente emocionalmente, está siendo afectado por la discriminación que recibe a diario, causándole un daño profundo que le costará sanar. 

Esta problemática social que nos preocupa la afrontaríamos llevando a cabo un proyecto en donde utilizaríamos los medios de comunicación oral y/o escrito, ya que a partir de la creación de charlas y afiches o banderas trataríamos de concientizar a la población. 

Para concluir queremos resumir nuestro proyecto en la siguiente frase: “UNIÓN Y RESPETO ENTRE TODAS LAS PERSONAS DE DISTINTOS GÉNEROS Y GUSTOS SEXUALES”. 



AUTORES: 

Ferreyra, Antonela 

Russo Haedo, Guadalupe 

Somale, Delfina 

Supertino, Emilse 




[1] http://enciclopedismo.com/conceptos/homosexualidad/

lunes, 18 de abril de 2016

NATURALES, el cortometraje que rinde un homenaje a la educación

NATURALES


En el marco de SaviaFEST, SM ha querido rendir un homenaje a la labor docente con la realización de este corto dirigido por David Ulloa. Sus protagonistas: Verónica Sánchez, Mariano Venancio y Tristán Ulloa actúan acompañados de siete profesores de Secundaria que fueron seleccionados, a inicios de 2015, de entre las más de 1000 solicitudes recibidas bajo la iniciativa "Me gusta la educación"
Naturales

Te invitamos a emocionarte con Naturales. No dejes de compartirlo si quieres hacer este homenaje aún más grande. Aún recuerdas a tus profesores? seguramente no deben haber sido tantos como alumnos a los cuales educaron ellos.
Dime si eres capaz de recordar los maestros/as de tu jardín hasta que terminaste tu primaria, seguro deben ser 10 o 12 y los de tu secundaria son unos cuantos más,,, pero en tu trayecto escolar no fueron más que esos, mientras que tus maestros y profesores han tenido a lo largo de su vida profesional cientos de alumnos como vos....


Como un homenaje tuyo para ellos, te desafiamos a que escribas en los comentarios el nombre de los que recuerdes y seguramente algún nombre escapará ya de tu memoria. No los olvides,,, ellos contribuyeron, junto a tu familia, de una u otra forma a que hoy seas la persona que sos...

Quién se animará a poner a prueba su recuerdo??? 


Cómo se hizo Naturales




Puedes ver el contenido original AQUÍ



martes, 12 de abril de 2016

Los hijos, ¿propiedad o misión?

Los hijos, ¿propiedad o misión?

Por Fernando Pascual - fpa@arcol.org

Estamos acostumbrados a hablar de los hijos como si se tratase de algo propio, de una “posesión”. Tenemos un coche, tenemos una casa, tenemos un libro, tenemos un perro y... “tenemos cuatro hijos”.
Gracias a Dios, el coche no va a exigir sus derechos, ni va a gritar que no nos quiere. Si no arranca, lo llevamos al taller. Si después de dos semanas de arreglos no funciona, lo vendemos al chatarrero. En cambio, si el niño “no arranca” en la escuela...
Es cierto que los niños nacen dentro de una familia, por lo que resulta natural que la familia asuma la responsabilidad de esa vida que empieza. Pero el niño tiene un corazón, un alma, y eso no es propiedad de nadie. La filosofía nos enseña que el alma, lo más profundo de cada uno, no puede venir de los padres, sino que viene de Dios. Los padres dan a su hijo el permiso para la vida y asumen la hermosa tarea de ayudarle, pero no pueden dominarlo como al coche o al perro.
Entonces, ¿cuál es la actitud más correcta ante el hijo que hoy “camina” a gatas por el pasillo y que pronto empezará a darse coscorrones en la cabeza? ¿Le dejamos hacer lo que quiera? Este era el sueño de Rousseau con su “creatura”, Emilio. No hace falta ser un gran psicólogo para comprender que el niño ideal de Rousseau llegaría a la juventud sólo por obra de un milagro... La realidad es que los padres están llamados a dar una formación profunda, correcta, clara, a sus hijos.
Primero enseñamos al niño normas de “seguridad”: no asomarse por la ventana, no meterse en la boca objetos peligrosos, no tocar animales extraños. Después, la búsqueda de la salud nos hace pedirle que tenga las manos limpias, que no se llene el estómago con caprichos, que no se rasque las heridas...
Simultáneamente enseñamos al hijo a hablar. Sus ojos cada día brillan de un modo distinto, y pronto su mundo interior, su corazón, se nos abre no sólo con las miradas, las manos y la sonrisa, sino con esas primeras y temblorosas palabras que empieza a decir con la confianza de ser acogido. Los padres que escuchan por vez primera “mamá”, “papá”, sienten muchas veces un vuelco en el corazón. El niño crece, y habla, y habla, y habla... Cuando ya ha aprendido un vocabulario básico, impresiona por su hambre de saber, de comunicar, de decir que nos quiere, o que ha dibujado un avión, o que ha visto una lagartija, o que acaba de encontrar un amigo de su edad...
Alguno podría pensar que la misión de los padres termina aquí, y que el resto le toca a la escuela. Sin embargo, el hijo todavía tiene que aprender detalles de educación que van mucho más allá de las normas de supervivencia o del usar bien las palabras del propio idioma. Dar las gracias, pedir permiso, saludar a un maestro, prestarle un juguete al amigo, hacer los deberes en vez de contemplar lo que pasan por la tele...
La educación moral es uno de los grandes retos de toda la vida familiar. La mayor alegría que pueden sentir unos padres es ver que sus hijos son, realmente, buenos ciudadanos. El dolor de cualquier padre es darse cuenta de que su hijo hace lo que quiere y que empieza a engañar a los maestros, a robar del monedero de mamá, a golpear a los compañeros o hermanos más pequeños, e, incluso, a levantar la voz en casa contra sus mismos padres...
San Agustín se quejaba de que sus educadores le regañaban más por un error de ortografía que por una falta de comportamiento. La queja tiene una triste actualidad en quienes se preocupan más por el 10 de sus hijos en inglés que por la pornografía que vean en internet o por las primeras drogas que puedan tomar con los amigos. Si somos sinceros, es mucho mejor tener un hijo agradecido y bueno, aunque no sepa alta matemática, en vez de tener un hijo ingeniero que ni siquiera es capaz de interesarse por lo que les ocurra a sus padres ancianos...
Los hijos no son propiedad de nadie, ni de la familia, ni de la escuela, ni del Estado. Pero todos, especialmente en casa, estamos llamados a ayudar a los niños y adolescentes a crecer en su vida como buenos ciudadanos y como hombres de bien. Esa es la misión que reciben los padres cuando inicia el embarazo de cada niño. Quienes hemos tenido la dicha de tener unos padres que nos han ayudado a respetar a los demás, a amar a Dios y a vivir de un modo honesto y justo, nunca seremos capaces de darles las gracias como se merecen. Quienes no han tenido esta dicha... pueden, al menos, preguntar cómo se puede enseñar a los hijos a ser, de verdad, buenos, no sólo en la formación científica, sino en los principios éticos más elevados.
Esa es la misión que reciben los esposos cuando su amor culmina en la llegada de un hijo. Cumplirla puede ser difícil, pero la alegría de un hijo bueno no se puede comprar ni con todo el dinero del Banco Mundial...

sábado, 2 de abril de 2016

La lección que dio este profesor a sus alumnos

La lección que dio este profesor a sus alumnos es algo que todos debemos aprender

Una vez, un profesor de secundaria le pidió a sus alumnos que realizaran un ejercicio bastante simple y sencillo, pero con gran fundamento, para poder enseñarles sobre la importancia de los privilegios y las clases sociales. El ejercicio consistió en que cada estudiante agarrara un pedazo de papel. Seguidamente, el profesor les pidió que lo arrugaran y que hicieran una bola con él.






Después, el profesor colocó una papelera en la parte delantera del aula, por lo que la primera fila de alumnos estaba más cerca y los alumnos de las última fila apenas podían verla. 





El profesor dijo: “El juego es muy simple, vosotros representáis a la población del país. Y todo el mundo en el país tiene la oportunidad de convertirse en ricos y pasar a formar parte de la clase alta”. 




“Para que podáis convertiros en miembros de la Clase Alta, la única gestión que hay que hacer es tirar el papel arrugado en la papelera mientras os quedáis sentados en vuestros sitios”.




Los estudiantes del fondo, como era de suponer, empezaron inmediatamente a gritar: “¡Eso es injusto!”, ya que podían observar que las primeras filas de alumnos tenían mayores posibilidades que ellos de colocar la bola en la papelera.

 

Después, cada alumno realizó los tiros, y sin ser de extrañar, la mayoría de los estudiantes de las primeras filas consiguieron introducir la bola en la papelera (aunque no todos) y sólo varios estudiantes del fondo del aula pudieron conseguirlo.


Al final, el profesor concluyó diciendo: “Cuanto más cerca esté alguien de la papelera, mayor serán sus posibilidades. Esto es lo que se asemeja a los privilegios. ¿Se dieron cuenta de cómo los únicos que se quejaron de la justicia estaban en el fondo del aula?




“Por el contrario, la gente de las primeras filas de la sala eran menos propensos a ser conscientes del privilegio que tuvieron. Todo lo que podían ver era la escasa distancia que había entre ellos y su objetivo”.

 



“Vuestro trabajo, como estudiantes que están recibiendo una educación, es ser conscientes de vuestro privilegio y el uso de este privilegio particular llamado “educación” para hacer el mayor esfuerzo por lograr las cosas más difíciles, al igual que los alumnos que estaban situados en las filas de más atrás”. Este es un gran ejemplo de lo que deberíamos hacer todas las personas que formamos la sociedad. Tendríamos que parar a mirar a nuestro alrededor y a nosotros mismos, y empezar a pensar un poco en los demás. Si le ha gustado esta linda lección, ¡no dude en compartirla con sus familiares y amigos!



miércoles, 30 de marzo de 2016

La historia no nos pertenece, pero podemos hacerla juntos…

La historia no nos pertenece, pero podemos hacerla juntos…


Lic. Gustavo Pizzi
“No es la historia la que nos pertenece, sino nosotros pertenecemos a la Historia” (H. Gadamer, Verdad y Método. 1985). Somos hijos de la historia. Es decir, nacemos, vivimos en un contexto que tiene un pasado que no nos pertenece pero que necesariamente es nuestro. No podemos soslayarlo, dejarlo de lado, ignorarlo, hacer “como si no hubiera existido”… Asumir el pasado de mi vida personal, de mi familia, de mi ciudad, de mi patria es un sano ejercicio de “realidad”. No para quedarnos anclados en la nostalgia de un pasado idílico ni quedarnos en la angustia de la tragedia. Es asumiendo nuestra propia historia como podemos entender el presente. Cada nación , ciudad, familia, persona se hace en este diálogo permanente entre lo que fue y lo que se quiere ser.

A veces se escuchan voces que dicen que hay que “olvidar” el pasado, como herramienta necesaria para proyectar el presente y el futuro. Y es cierto que una buena cuota de olvido es necesaria, pero los que olvidan el pasado muchas veces están condenados a repetir sus mismos errores. 

Porque decimos esto? Este año 2016 es un año especial para todos los Argentinos. Rememoramos dos hechos importantes en nuestra historia. Uno tremendamente positivo: Celebramos los 200 años de la declaración de la independencia y otro nos remonta a la más oscuras de las noches : los 40 años de aquel tremendo golpe de estado de 1976 que sumió a nuestro pueblo en una oscura noche de terror y muerte. 

Recordar 200 años de aquel Congreso de Tucumán nos vincula con la historia grande de nuestro pueblo. Aquellos hombres del 1816 vislumbraron un horizonte de esperanza en medio de la lucha todavía no acabada por la libertad. Se animaron a pensar en grande. A cortar definitivamente los lazos con España y a ser protagonistas del propio destino. No fue fácil lo que siguió. Hubo en estos 200 años muchas guerras entre hermanos, muchas idas y vueltas, riesgos de desintegración y de ruptura pero también tuvimos muchos momentos de esplendor y grandeza animados por grandes hombres que, dejando sus propios intereses, dieron todo por construir este proyecto de país. Y pudimos juntos llegar a estos 200 años de libertad.

Pero también tenemos que hacer memoria por esos 40 años de aquel episodio que marcó para siempre la historia de la patria dejando una herida que todavía sangra: por los desaparecidos que no están, por los niños que no son devueltos a sus familias, por todas las injusticias que se cometieron en esos 7 años de horror y muerte. Pero aprendimos la lección. Nunca Más vamos a permitir que unos pocos se arroguen el derecho de decidir los destinos de la Patria, hemos aprendido la lección de que la democracia es el camino, de que cada argentino es importante, de que las ideas no se pueden callar con las balas, de que es necesario el debate de ideas, la palabra, la discusión, la crítica. Hemos aprendido que la violencia sólo engendra más violencia.

La historia nos ha sido dada pero nosotros podemos hoy hacer historia. Son nuestras decisiones las que van a heredar nuestros hijos y nietos. Patria es la tierra de los padres. Es un buen año para repensar qué vamos a dejarles a nuestros hijos. Aprender la lección de la historia para seguir haciendo juntos la HISTORIA GRANDE DE LA PATRIA.

martes, 22 de marzo de 2016

¿Qué es la Semana Santa?



La Semana Santa es el momento litúrgico más intenso de todo el año. Sin embargo, para muchos católicos se ha convertido sólo en una ocasión de descanso y diversión. Se olvidan de lo esencial: esta semana la debemos dedicar a la oración y la reflexión en los misterios de la Pasión y Muerte de Jesús para aprovechar todas las gracias que esto nos trae.

Para vivir la Semana Santa, debemos darle a Dios el primer lugar y participar en toda la riqueza de las celebraciones propias de este tiempo litúrgico.

A la Semana Santa se le llamaba en un principio “La Gran Semana”. Ahora se le llama Semana Santa o Semana Mayor y a sus días se les dice días santos. Esta semana comienza con el Domingo de Ramos y termina con el Domingo de Pascua.

Vivir la Semana Santa es acompañar a Jesús con nuestra oración, sacrificios y el arrepentimiento de nuestros pecados. Asistir al Sacramento de la Penitencia en estos días para morir al pecado y resucitar con Cristo el día de Pascua.

Lo importante de este tiempo no es el recordar con tristeza lo que Cristo padeció, sino entender por qué murió y resucitó. Es celebrar y revivir su entrega a la muerte por amor a nosotros y el poder de su Resurrección, que es primicia de la nuestra.

La Semana Santa fue la última semana de Cristo en la tierra. Su Resurrección nos recuerda que los hombres fuimos creados para vivir eternamente junto a Dios.

Domingo de Ramos

Celebramos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén en la que todo el pueblo lo alaba como rey con cantos y palmas. Por esto, nosotros llevamos nuestras palmas a la Iglesia para que las bendigan ese día y participamos en la misa.

Jueves Santo

Este día recordamos la Última Cena de Jesús con sus apóstoles en la que les lavó los pies dándonos un ejemplo de servicialidad. En la Última Cena, Jesús se quedó con nosotros en el pan y en el vino, nos dejó su cuerpo y su sangre. Es el jueves santo cuando instituyó la Eucaristía y el Sacerdocio. Al terminar la última cena, Jesús se fue a orar, al Huerto de los Olivos. Ahí pasó toda la noche y después de mucho tiempo de oración, llegaron a aprehenderlo.

Viernes Santo

Ese día recordamos la Pasión de Nuestro Señor: Su prisión, los interrogatorios de Herodes y Pilato; la flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión. Lo conmemoramos con un Via Crucis solemne y con la ceremonia de la Adoración de la Cruz.

Sábado Santo o Sábado de Gloria

Se recuerda el día que pasó entre la muerte y la Resurrección de Jesús. Es un día de luto y tristeza pues no tenemos a Jesús entre nosotros. Las imágenes se cubren y los sagrarios están abiertos. Por la noche se lleva a cabo una vigilia pascual para celebrar la Resurrección de Jesús. Vigilia quiere decir “la tarde y noche anteriores a una fiesta.”. En esta celebración se acostumbra bendecir el agua y encender las velas en señal de la Resurrección de Cristo, la gran fiesta de los católicos.

Domingo de Resurrección o Domingo de Pascua

Es el día más importante y más alegre para todos nosotros, los católicos, ya que Jesús venció a la muerte y nos dio la vida. Esto quiere decir que Cristo nos da la oportunidad de salvarnos, de entrar al Cielo y vivir siempre felices en compañía de Dios. Pascua es el paso de la muerte a la vida.

Fuente: Juventud y familia misionera.