martes, 12 de abril de 2016

Los hijos, ¿propiedad o misión?

Los hijos, ¿propiedad o misión?

Por Fernando Pascual - fpa@arcol.org

Estamos acostumbrados a hablar de los hijos como si se tratase de algo propio, de una “posesión”. Tenemos un coche, tenemos una casa, tenemos un libro, tenemos un perro y... “tenemos cuatro hijos”.
Gracias a Dios, el coche no va a exigir sus derechos, ni va a gritar que no nos quiere. Si no arranca, lo llevamos al taller. Si después de dos semanas de arreglos no funciona, lo vendemos al chatarrero. En cambio, si el niño “no arranca” en la escuela...
Es cierto que los niños nacen dentro de una familia, por lo que resulta natural que la familia asuma la responsabilidad de esa vida que empieza. Pero el niño tiene un corazón, un alma, y eso no es propiedad de nadie. La filosofía nos enseña que el alma, lo más profundo de cada uno, no puede venir de los padres, sino que viene de Dios. Los padres dan a su hijo el permiso para la vida y asumen la hermosa tarea de ayudarle, pero no pueden dominarlo como al coche o al perro.
Entonces, ¿cuál es la actitud más correcta ante el hijo que hoy “camina” a gatas por el pasillo y que pronto empezará a darse coscorrones en la cabeza? ¿Le dejamos hacer lo que quiera? Este era el sueño de Rousseau con su “creatura”, Emilio. No hace falta ser un gran psicólogo para comprender que el niño ideal de Rousseau llegaría a la juventud sólo por obra de un milagro... La realidad es que los padres están llamados a dar una formación profunda, correcta, clara, a sus hijos.
Primero enseñamos al niño normas de “seguridad”: no asomarse por la ventana, no meterse en la boca objetos peligrosos, no tocar animales extraños. Después, la búsqueda de la salud nos hace pedirle que tenga las manos limpias, que no se llene el estómago con caprichos, que no se rasque las heridas...
Simultáneamente enseñamos al hijo a hablar. Sus ojos cada día brillan de un modo distinto, y pronto su mundo interior, su corazón, se nos abre no sólo con las miradas, las manos y la sonrisa, sino con esas primeras y temblorosas palabras que empieza a decir con la confianza de ser acogido. Los padres que escuchan por vez primera “mamá”, “papá”, sienten muchas veces un vuelco en el corazón. El niño crece, y habla, y habla, y habla... Cuando ya ha aprendido un vocabulario básico, impresiona por su hambre de saber, de comunicar, de decir que nos quiere, o que ha dibujado un avión, o que ha visto una lagartija, o que acaba de encontrar un amigo de su edad...
Alguno podría pensar que la misión de los padres termina aquí, y que el resto le toca a la escuela. Sin embargo, el hijo todavía tiene que aprender detalles de educación que van mucho más allá de las normas de supervivencia o del usar bien las palabras del propio idioma. Dar las gracias, pedir permiso, saludar a un maestro, prestarle un juguete al amigo, hacer los deberes en vez de contemplar lo que pasan por la tele...
La educación moral es uno de los grandes retos de toda la vida familiar. La mayor alegría que pueden sentir unos padres es ver que sus hijos son, realmente, buenos ciudadanos. El dolor de cualquier padre es darse cuenta de que su hijo hace lo que quiere y que empieza a engañar a los maestros, a robar del monedero de mamá, a golpear a los compañeros o hermanos más pequeños, e, incluso, a levantar la voz en casa contra sus mismos padres...
San Agustín se quejaba de que sus educadores le regañaban más por un error de ortografía que por una falta de comportamiento. La queja tiene una triste actualidad en quienes se preocupan más por el 10 de sus hijos en inglés que por la pornografía que vean en internet o por las primeras drogas que puedan tomar con los amigos. Si somos sinceros, es mucho mejor tener un hijo agradecido y bueno, aunque no sepa alta matemática, en vez de tener un hijo ingeniero que ni siquiera es capaz de interesarse por lo que les ocurra a sus padres ancianos...
Los hijos no son propiedad de nadie, ni de la familia, ni de la escuela, ni del Estado. Pero todos, especialmente en casa, estamos llamados a ayudar a los niños y adolescentes a crecer en su vida como buenos ciudadanos y como hombres de bien. Esa es la misión que reciben los padres cuando inicia el embarazo de cada niño. Quienes hemos tenido la dicha de tener unos padres que nos han ayudado a respetar a los demás, a amar a Dios y a vivir de un modo honesto y justo, nunca seremos capaces de darles las gracias como se merecen. Quienes no han tenido esta dicha... pueden, al menos, preguntar cómo se puede enseñar a los hijos a ser, de verdad, buenos, no sólo en la formación científica, sino en los principios éticos más elevados.
Esa es la misión que reciben los esposos cuando su amor culmina en la llegada de un hijo. Cumplirla puede ser difícil, pero la alegría de un hijo bueno no se puede comprar ni con todo el dinero del Banco Mundial...

sábado, 2 de abril de 2016

La lección que dio este profesor a sus alumnos

La lección que dio este profesor a sus alumnos es algo que todos debemos aprender

Una vez, un profesor de secundaria le pidió a sus alumnos que realizaran un ejercicio bastante simple y sencillo, pero con gran fundamento, para poder enseñarles sobre la importancia de los privilegios y las clases sociales. El ejercicio consistió en que cada estudiante agarrara un pedazo de papel. Seguidamente, el profesor les pidió que lo arrugaran y que hicieran una bola con él.






Después, el profesor colocó una papelera en la parte delantera del aula, por lo que la primera fila de alumnos estaba más cerca y los alumnos de las última fila apenas podían verla. 





El profesor dijo: “El juego es muy simple, vosotros representáis a la población del país. Y todo el mundo en el país tiene la oportunidad de convertirse en ricos y pasar a formar parte de la clase alta”. 




“Para que podáis convertiros en miembros de la Clase Alta, la única gestión que hay que hacer es tirar el papel arrugado en la papelera mientras os quedáis sentados en vuestros sitios”.




Los estudiantes del fondo, como era de suponer, empezaron inmediatamente a gritar: “¡Eso es injusto!”, ya que podían observar que las primeras filas de alumnos tenían mayores posibilidades que ellos de colocar la bola en la papelera.

 

Después, cada alumno realizó los tiros, y sin ser de extrañar, la mayoría de los estudiantes de las primeras filas consiguieron introducir la bola en la papelera (aunque no todos) y sólo varios estudiantes del fondo del aula pudieron conseguirlo.


Al final, el profesor concluyó diciendo: “Cuanto más cerca esté alguien de la papelera, mayor serán sus posibilidades. Esto es lo que se asemeja a los privilegios. ¿Se dieron cuenta de cómo los únicos que se quejaron de la justicia estaban en el fondo del aula?




“Por el contrario, la gente de las primeras filas de la sala eran menos propensos a ser conscientes del privilegio que tuvieron. Todo lo que podían ver era la escasa distancia que había entre ellos y su objetivo”.

 



“Vuestro trabajo, como estudiantes que están recibiendo una educación, es ser conscientes de vuestro privilegio y el uso de este privilegio particular llamado “educación” para hacer el mayor esfuerzo por lograr las cosas más difíciles, al igual que los alumnos que estaban situados en las filas de más atrás”. Este es un gran ejemplo de lo que deberíamos hacer todas las personas que formamos la sociedad. Tendríamos que parar a mirar a nuestro alrededor y a nosotros mismos, y empezar a pensar un poco en los demás. Si le ha gustado esta linda lección, ¡no dude en compartirla con sus familiares y amigos!



miércoles, 30 de marzo de 2016

La historia no nos pertenece, pero podemos hacerla juntos…

La historia no nos pertenece, pero podemos hacerla juntos…


Lic. Gustavo Pizzi
“No es la historia la que nos pertenece, sino nosotros pertenecemos a la Historia” (H. Gadamer, Verdad y Método. 1985). Somos hijos de la historia. Es decir, nacemos, vivimos en un contexto que tiene un pasado que no nos pertenece pero que necesariamente es nuestro. No podemos soslayarlo, dejarlo de lado, ignorarlo, hacer “como si no hubiera existido”… Asumir el pasado de mi vida personal, de mi familia, de mi ciudad, de mi patria es un sano ejercicio de “realidad”. No para quedarnos anclados en la nostalgia de un pasado idílico ni quedarnos en la angustia de la tragedia. Es asumiendo nuestra propia historia como podemos entender el presente. Cada nación , ciudad, familia, persona se hace en este diálogo permanente entre lo que fue y lo que se quiere ser.

A veces se escuchan voces que dicen que hay que “olvidar” el pasado, como herramienta necesaria para proyectar el presente y el futuro. Y es cierto que una buena cuota de olvido es necesaria, pero los que olvidan el pasado muchas veces están condenados a repetir sus mismos errores. 

Porque decimos esto? Este año 2016 es un año especial para todos los Argentinos. Rememoramos dos hechos importantes en nuestra historia. Uno tremendamente positivo: Celebramos los 200 años de la declaración de la independencia y otro nos remonta a la más oscuras de las noches : los 40 años de aquel tremendo golpe de estado de 1976 que sumió a nuestro pueblo en una oscura noche de terror y muerte. 

Recordar 200 años de aquel Congreso de Tucumán nos vincula con la historia grande de nuestro pueblo. Aquellos hombres del 1816 vislumbraron un horizonte de esperanza en medio de la lucha todavía no acabada por la libertad. Se animaron a pensar en grande. A cortar definitivamente los lazos con España y a ser protagonistas del propio destino. No fue fácil lo que siguió. Hubo en estos 200 años muchas guerras entre hermanos, muchas idas y vueltas, riesgos de desintegración y de ruptura pero también tuvimos muchos momentos de esplendor y grandeza animados por grandes hombres que, dejando sus propios intereses, dieron todo por construir este proyecto de país. Y pudimos juntos llegar a estos 200 años de libertad.

Pero también tenemos que hacer memoria por esos 40 años de aquel episodio que marcó para siempre la historia de la patria dejando una herida que todavía sangra: por los desaparecidos que no están, por los niños que no son devueltos a sus familias, por todas las injusticias que se cometieron en esos 7 años de horror y muerte. Pero aprendimos la lección. Nunca Más vamos a permitir que unos pocos se arroguen el derecho de decidir los destinos de la Patria, hemos aprendido la lección de que la democracia es el camino, de que cada argentino es importante, de que las ideas no se pueden callar con las balas, de que es necesario el debate de ideas, la palabra, la discusión, la crítica. Hemos aprendido que la violencia sólo engendra más violencia.

La historia nos ha sido dada pero nosotros podemos hoy hacer historia. Son nuestras decisiones las que van a heredar nuestros hijos y nietos. Patria es la tierra de los padres. Es un buen año para repensar qué vamos a dejarles a nuestros hijos. Aprender la lección de la historia para seguir haciendo juntos la HISTORIA GRANDE DE LA PATRIA.

martes, 22 de marzo de 2016

¿Qué es la Semana Santa?



La Semana Santa es el momento litúrgico más intenso de todo el año. Sin embargo, para muchos católicos se ha convertido sólo en una ocasión de descanso y diversión. Se olvidan de lo esencial: esta semana la debemos dedicar a la oración y la reflexión en los misterios de la Pasión y Muerte de Jesús para aprovechar todas las gracias que esto nos trae.

Para vivir la Semana Santa, debemos darle a Dios el primer lugar y participar en toda la riqueza de las celebraciones propias de este tiempo litúrgico.

A la Semana Santa se le llamaba en un principio “La Gran Semana”. Ahora se le llama Semana Santa o Semana Mayor y a sus días se les dice días santos. Esta semana comienza con el Domingo de Ramos y termina con el Domingo de Pascua.

Vivir la Semana Santa es acompañar a Jesús con nuestra oración, sacrificios y el arrepentimiento de nuestros pecados. Asistir al Sacramento de la Penitencia en estos días para morir al pecado y resucitar con Cristo el día de Pascua.

Lo importante de este tiempo no es el recordar con tristeza lo que Cristo padeció, sino entender por qué murió y resucitó. Es celebrar y revivir su entrega a la muerte por amor a nosotros y el poder de su Resurrección, que es primicia de la nuestra.

La Semana Santa fue la última semana de Cristo en la tierra. Su Resurrección nos recuerda que los hombres fuimos creados para vivir eternamente junto a Dios.

Domingo de Ramos

Celebramos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén en la que todo el pueblo lo alaba como rey con cantos y palmas. Por esto, nosotros llevamos nuestras palmas a la Iglesia para que las bendigan ese día y participamos en la misa.

Jueves Santo

Este día recordamos la Última Cena de Jesús con sus apóstoles en la que les lavó los pies dándonos un ejemplo de servicialidad. En la Última Cena, Jesús se quedó con nosotros en el pan y en el vino, nos dejó su cuerpo y su sangre. Es el jueves santo cuando instituyó la Eucaristía y el Sacerdocio. Al terminar la última cena, Jesús se fue a orar, al Huerto de los Olivos. Ahí pasó toda la noche y después de mucho tiempo de oración, llegaron a aprehenderlo.

Viernes Santo

Ese día recordamos la Pasión de Nuestro Señor: Su prisión, los interrogatorios de Herodes y Pilato; la flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión. Lo conmemoramos con un Via Crucis solemne y con la ceremonia de la Adoración de la Cruz.

Sábado Santo o Sábado de Gloria

Se recuerda el día que pasó entre la muerte y la Resurrección de Jesús. Es un día de luto y tristeza pues no tenemos a Jesús entre nosotros. Las imágenes se cubren y los sagrarios están abiertos. Por la noche se lleva a cabo una vigilia pascual para celebrar la Resurrección de Jesús. Vigilia quiere decir “la tarde y noche anteriores a una fiesta.”. En esta celebración se acostumbra bendecir el agua y encender las velas en señal de la Resurrección de Cristo, la gran fiesta de los católicos.

Domingo de Resurrección o Domingo de Pascua

Es el día más importante y más alegre para todos nosotros, los católicos, ya que Jesús venció a la muerte y nos dio la vida. Esto quiere decir que Cristo nos da la oportunidad de salvarnos, de entrar al Cielo y vivir siempre felices en compañía de Dios. Pascua es el paso de la muerte a la vida.

Fuente: Juventud y familia misionera.

Vía Crucis

Vía Crucis 




Reflexionamos cada estación junto a los alumnos de cuarto y quinto año.



Primera estación: “JESÚS ES CONDENADO A MUERTE"



Jesús nos ha perdonado nuestros pecados al igual que nosotros deberíamos hacer con nuestro prójimo. Todos cometemos errores y tenemos derecho a arrepentirnos. No tener misericordia con el prójimo produce un rechazo con el mismo por eso al igual que Jesús nos perdonó nosotros debemos perdonar.

 Segunda estación:  “JESÚS CARGA LA CRUZ EN SUS HOMBROS”




En nuestra vida hemos vivido  cosas parecidas ya que al levantarnos día a día enfrentamos las situaciones  que se nos presentan aprendiendo de cada una de ellas, de lo bueno como de lo malo y también intentando aprender de lo mismo y así ayudar a los demás.

Tercera estación: “JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ”




Todos tenemos la capacidad de pecar y de hacer lo mismo, de equivocarnos en la vida. El otro no es más malo que tu o que yo. La misericordia supera todo muro, toda barrera, y te conduce a buscar siempre el rostro del hombre, de la persona. Y es la misericordia la que cambia el corazón y la vida, que puede regenerar a una persona y permitirle incorporarse de un modo nuevo en la sociedad.


Cuarta estación: “JESÚS ENCUENTRA A MARÍA, SU MADRE”




En los momentos más difíciles de nuestra vida, cuando estamos o nos sentimos solos cargando con nuestra cruz nos encontramos con María a través de nuestras madres biológicas o del corazón. 

María tenía un corazón herido pero fuerte para amar. Nosotros debemos seguir su ejemplo practicando obras de misericordia como es dar posada al extranjero física o espiritualmente sin tener una actitud de desconfianza o indiferencia. Como cristianos debemos ser misericordiosos y salir al encuentro del que lo necesita.

Quinta estación: “SIMÓN CIRINEO AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ”




Constantemente estamos viviendo y viendo situaciones en las que acudimos a pedir ayuda al otro y situaciones en las que el otro acude a nosotros pidiendo ayuda.

También vivimos situaciones en las que ayudamos sin darnos cuenta o sin que el otro nos la pida. Pueden ser tanto palabras como acciones.

Sexta estación:  “VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS”



Hoy hay muchas personas que merecen acabar con la sed espiritual que poseen en su  interior, orando, asistiendo a Misa y creyendo en Dios, que siempre nos brinda su Amor.

Pero también hay que acabar con la sed física de niños, mujeres y personas que sufren esa falta.

Debemos tener fe para poder ayudar a los demás con lo que necesitan, sea poco o mucho.

Séptima estación: “JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ”





En nuestras vidas hemos vivido situaciones que reflejan estas caídas. Como repetir de año y sentirse triste y decepcionado de uno mismo por caer en el estudio, por alejarse de los compañeros y amigos al convivir menos con ellos.

O cuando alguien pierde la confianza en vos y se aleja perdiendo la amistad y los momentos compartidos.
Nos sentimos bien cuando alguna persona hace una obra de misericordia dándonos un consejo, una ayuda o cualquier gesto amable para guiarnos por el buen camino y así levantarnos de las caídas.


Octava estación: “JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN”





En todo momento necesitamos que nos consuelen y las personas necesitan que las escuchemos, aconsejemos. En necesario dar sin esperar nada a cambio…

Novena estación: “JESÚS CAE POR TERCERA VEZ”





Este comportamiento, sentirse perfectos y por lo tanto capaces de juzgar los defectos de los demás, es contrario a la mansedumbre, a la humildad de la que habla el Señor, a esa luz que es tan bella y que está en perdonar. Jesús usa una palabra fuerte: hipócrita. Los que viven juzgando al prójimo, hablando mal del prójimo, son hipócritas. Porque no tienen la fuerza, la valentía de mirar los propios defectos.

Décima estación: “JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS”




Muchas veces despojamos a una persona con la mirada, nos encargamos de que se sienta mal. Otras veces hablamos de alguien contando sus defectos, sacamos sus trapitos al sol. Y cuantas veces nos quejamos de no tener ropa cuando tenemos el placard lleno mientras que otras personas realmente lo necesitan.

Tenemos que pensar más en el prójimo y no tanto en nosotros. Debemos despojarnos de lo material como Jesús, para ser felices.

Undécima estación:  “JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ”





Hoy hay muchas personas que se encuentran viviendo en la calle y sin poder alimentarse por falta de dinero;  mientras nosotros no sabemos ver la realidad y de alguna manera no estamos cumpliendo con lo que Dios  nos enseña ya que no les brindamos nuestra ayuda poniéndonos en su lugar y convirtiéndonos en personas egoístas.


Duodécima estación:  “JESÚS MUERE EN LA CRUZ”





Jesús al estar en la cruz se sintió abandonado y ofendido por su Padre y decepcionado por los hombres. Al entregar su cuerpo y alma a las manos de Dios el perdona todas nuestras culpas y cura todas nuestra dolencias sin recurrir a la venganza ni guardando rencores. Jesús nos deja como enseñanza que hay que dejar  de lado el rencor y la venganza por más que sea difícil y perdonar con el alma!

Decimotercera estación: “JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ”





Jesús dio su vida para que nosotros podamos vivir nuestra vida sin cometer pecados. Cada día, Dios nos invita a rezar por los demás como muestra de amor y por nosotros cuando necesitamos ayuda.

Rezar con el corazón es abrirle nuestra puerta a Dios, para que pueda ayudarnos y escucharnos. Rezar por los demás es una forma de ayudar a las personas a cargar con su cruz.
Dios  nunca nos va negar su amor y va a estar siempre que nosotros lo necesitemos. Con la muerte de Jesús la vida y la esperanza reviven en el corazón de la humanidad.

Decimocuarta estación“JESÚS ES DEPOSITADO EN EL SANTO SEPULCRO”




La cruz pesada representa nuestros problemas, una persona tiene límites y cuando no da más cae. También los seres humanos nos equivocamos y por culpa de nuestros errores otras personas cargan esa cruz. 
Por eso  con  amor,  fe y  generosidad podemos levantarnos para ir en busca de nuestras metas y ayudar a los demás que la consigan.







martes, 8 de marzo de 2016

¿Por qué se conmemora el 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer?


Las mujeres del mundo conmemoran este 8 de marzo su día, pero la elección de esta fecha no ha sido al azar. Conoce la historia.


Hace más de cien años que se conmemora el Día Internacional de la Mujer en distintas partes del mundo. No siempre fue el 8 de marzo, diversas fueron las fechas en las que se conmemoró esta efeméride.

Sin embargo, muchas son las historias que explicarían el por qué de esta conmemoración mundial.

La historia 'oficial' de la Organización de las Naciones Unidas cuenta que en 1909 se conmemoró por primera vez el ´Día Nacional de la Mujer' un 28 de febrero como propuesta del Partido Socialista en Estados Unidos.

Posteriormente la celebración cambió al 19 de marzo en 1911 y abarcó más países como Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza. La consigna de lucha de miles de mujeres fue la petición de los derechos de la mujer, el sufragio femenino universal, el acceso a cargos públicos, el derecho al trabajo, a la formación profesional y la no discriminación laboral.

Días después, el 25 de marzo de 1911, más de 140 mujeres trabajadoras murieron en un incendio en una fábrica textil en la ciudad de Nueva York.

Antes de la Primera Guerra Mundial mujeres rusas conmemoraron el Día de la Mujer el último domingo de febrero de 1913. Mientras que en otros países de Europa lo conmemoraron cerca del 8 de marzo de 1914 en protesta contra la guerra.

Finalmente, en 1917 las mujeres de Rusia comenzaron una huelga el 23 de febrero del calendario de ese país, equivalente al 8 de marzo del calendario universal,como reacción a la muerte de dos millones de soldados en la guerra. Debido a esto el Zar ruso tuvo que abdicar y las mujeres obtuvieron el derecho a voto.

En 1975 las Naciones Unidas conmemoró el Día Internacional de la Mujer un 8 de marzo y a partir de ese año se mantuvo hasta la fecha en todos los continentes.

lunes, 7 de marzo de 2016

Salario docente y educación

Salario docente y educación…


¿Por qué es importante la lucha por el salario docente? Parece que los docentes se empeñan todos los
años en amargarle el inicio de clases a los niños porque cada año en la pelea por el salario docente seguro que se pierde algún día de clase… Sobre todo el primero que es tan importante para los pequeños,  especialmente los que empiezan la escolaridad.
Los docentes muchas veces hemos recibido las quejas  de la sociedad  en este sentido. Quería poder reflexionar juntos sobre este tema. El salario no tiene que ver con que los docentes nos queremos enriquecer y acumular divisas para  depositarlas en un paraíso fiscal, por eso extorsionamos a los gobiernos para quedarnos  con todos los recursos del estado. Sólo pedimos un sueldo para traspasar el umbral de la pobreza.
Un docente para acceder a un puesto de trabajo debe estudiar al menos cuatro años. Tanto para ser maestro/a de grado o profesor/a del secundario. Luego  debe hacer cursos de especialización, capacitarse,  “sumar puntos”. En las escuelas públicas se entra por “lista” que tiene que ver con los puntos acumulados en capacitación. En las escuelas privadas se ingresa por designación de las autoridades pero se debe tener el título habilitante para ello.
Si vemos en la Argentina el escalafón de sueldos en los diferentes gremios y los requisitos para ingresar, notamos una gran desproporción entre los sueldos y la capacitación para ingresar.
 Por otra parte la tarea que desempeña el docente es crucial para cualquier sociedad: Formar a las futuras generaciones. Pero esto no se ve por parte de los gobiernos de turno  pero, lo que es más grave, no lo ve la sociedad en su conjunto. Veamos: Un maestro gana mucho menos que un colectivero, que un empleado de luz y fuerza, que un empleado de banco, que un encargado de edificio, que un recolector de residuos… por que será esto. La respuesta en muy simple: Si el maestro para “no afecta a nadie”… la sociedad  que vive en un eterno presente le cuesta dimensionar el futuro… las horas que pierde un alumno hoy parecería que no perjudica… Pero cuando no juntan la basura, cuando el banco cierra y no puedo sacar el dinero, cuando se corta la luz, cuando no se puede viajar en colectivo… eso perjudica aquí y ahora… entonces se conceden aumentos y estos gremios han mejorado su situación laboral.
Que un jugador de fútbol gane en un mes lo que un docente en toda su vida parece algo normal, que un cantante pop gane en un día lo que un docente en un año, parece algo natural… esto es lo que está enfermo en la sociedad. Por eso duele cuando un docente pelea por su salario parece que está siendo infiel a la “vocación”. Es como que el docente tendría que trabajar gratis.  Muchas veces cuando los docentes organizamos una salida escolar, un trabajo que requiere una pequeña inversión siempre escuchamos quejas de los padres sobre el costo, el seguro, etc. etc…Pero después los mismos  alumnos nos cuentan que fueron el fin de semana a tal lugar solos, de noche, que gastaron un fortuna en alcohol, en entradas, etc. y los padres son los mismos… no dicen nada y alegremente desembolsillan lo que le negaron al colegio… Y los docentes hacemos rifas, ponemos de nuestro bolsillo, dejamos la familia, nuestros tiempos libres… No es culpa de nadie simplemente la sociedad que se llena la boca diciendo que la educación es lo mas importante en realidad no valora la tarea educativa. Cuando alguien valora algo pone todos recursos en buscar y promover eso que valora.

Nos falta mucho como sociedad para crecer: Es nuestra tarea como docentes enseñar esto, promover la educación, poner en  primer lugar el valor de la educación y sobre todo dar el ejemplo y seguir apostando al trabajo duro todos los días para que la sociedad algún día llegue a valorar nuestra tarea y darle el lugar que corresponde en la consideración general. Muchas veces los docentes no hemos dado el ejemplo y no nos tomamos en serio nuestro papel en la sociedad. Pero puedo asegurar que los docentes que faltan, que no les importan sus alumnos, que no proponen nada nuevo, que no innovan, que se sientan en el escritorio y “dictan” sin importarle si sus alumnos aprendieron o no… no son la mayoría,  al contrario.. Son muchos más los docentes que a pesar de no tener un sueldo digno,  a pesar de que no se nos brinde ropa, viáticos, etc. a pesar de todo eso proponen, están siempre pensando en sus alumnos, ponen de su bolsillo para hacer los proyectos, trabajan los fines de semana planificando, corrigiendo, viajando con los alumnos, dejan sus familias o las incorporan en las actividades escolares… en fin son muchos los docentes que merecen ganar un sueldo digno que les permita seguir siendo docentes… no pedimos nada más.

Gustavo Pizzi